Nuestra vocación empieza permaneciendo en Jesús

Posted: 11/15/2017

Por Hno. David Henley / Promotor Vocacional

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 El mes pasado, el Papa Francisco viajó a Colombia.  Durante su visita, se dirigió a sacerdotes, hermanos, hermanas y seminaristas.  Creo que sus palabras, tanto motivadoras como desafiantes para los asistentes,  pueden ser de gran beneficio para los jóvenes que están discerniendo un llamado misionero. 

En su discurso, el Santo Padre les recordó a todos que nuestro llamado vocacional comienza conociendo a Jesús.  El dijo que “haberlo encontrado nosotros es lo mejor que nos ha ocurrido en la vida y darlo a conocer con nuestra palabra y obras es nuestro gozo”.  El Papa Francico continuó diciendo que los jóvenes de la Iglesia de hoy sienten una inquietud en sus vidas,  para nosotros los religiosos esa inquietud es la que nos inspira a buscar y a discernir nuestro llamado.  Con optimismo, esa inquietud “los lleva a hacer algo por los demás”.

El Papa Francisco dijo que no debemos temer a los desafíos ni a las complejidades que encontramos en el mundo moderno, sino que debemos ser alegres y dar gracias a Dios por haber sido llamados. 

Como frecuentemente lo hace, el Papa Francisco recordó a los religiosos que deben permanecer cerca de Jesús, advirtiéndoles que “las vocaciones de especial consagración mueren cuando se quieren nutrir de honores, cuando están impulsadas por la búsqueda de una tranquilidad personal y de promoción social, cuando la motivación es subir de categoría”.  Sus palabras son un recordatorio severo de que, como religiosos, estamos llamados a servir y no a ser servidos. 

El Papa Francisco le dijo a su audiencia, “Permanecer en Jesús no puede ser una actitud meramente pasiva o un simple abandono sin consecuencias en la vida cotidiana”.  Vivir o permanecer en Jesús comienza por estar en relación o en unión con Dios y existen tres formas de hacer efectivo:

“Permanecemos en Jesús tocando la humanidad de Jesús”
 
Para discernir nuestra vocación, necesitamos permanecer en Jesús, lo cual hacemos reconociendo “los valores del pueblo con el que caminamos”.  Tenemos que estar dispuestos a conmovernos “ante las necesidades de las personas, sobre todo cuando estas se ven avasalladas por la injusticia, la pobreza indigna, la indiferencia, o por la perversa acción de la corrupción y la violencia”.  Podría ser tentador rendirnos de una manera fácil e ignorar las necesidades de quienes nos rodean o darnos por vencidos porque parece una tarea demasiado grande.  En cambio, estamos llamados a reconocer a Jesús en las necesidades de los demás y a ser testigos alegres y con esperanza. 


“Permanecemos contemplando su divinidad”

La segunda forma en que discernimos nuestra vocación, permaneciendo en Jesús, es a través de un “encuentro con la Sagrada Escritura”.  El Papa Francisco dijo que especialmente a través del Evangelio, “Cristo nos habla, nos revela su amor incondicional al  Padre, nos contagia la alegría que brota de la obediencia a su voluntad y el servicio a los hermanos”.  Al discernir nuestro llamado, así como también vivir en él, leer las Escrituras y la oración debe ser una parte fundamental de nuestra vida.  Podemos comenzar hoy, haciendo tiempo para leer del Evangelio o meditando en silencio sobre la Escritura que escuchamos en la misa del domingo anterior.  Hay ocasiones en que la oración no se da  fácilmente,  pero debemos empezar por darnos tiempo para rezar.  Si no sabemos cómo orar, podemos hablar con nuestro director espiritual o la oficina vocaciones para encontrar ayuda. 

“Permanecer en Cristo para vivir en alegría”

Finalmente, el Papa Francisco dijo: “Si permanecemos en Él, su alegría estará con nosotros.  No seremos discípulos tristes y apóstoles amargados”.  Cuando respondemos con alegría a nuestro “llamado” vocacional y continuamos permaneciendo en Jesús tanto en aquellos a los que servimos como en nuestra oración, nuestro llamado será lo mejor que haya sucedido en nuestra vida.  Responder a ese llamado tendrá sus desafíos, pero los superaremos al irradiar alegría a las personas que conozcamos. “El llamado de Dios no es una carga pesada que nos roba la alegría, ¿es pesada? A veces sí, pero no nos roba la alegría”.

¿Resuenan las palabras del Papa Francisco en ti, sobre permanecer en Jesús, a través de las personas que encuentras y en las Sagradas Escrituras?  ¿Sientes inquietud de responder alegremente a tu llamado?  Si es así, tal vez  estás siendo llamado a  ser un Misionero de Glenmary.