"Lo único que no se movió: su fe"

Posted: 10/19/2017

Por: Molly Williamson
 
El siguiente artículo es parte del blog Home Mission Stories, el cual está dedicado a contar historias de Glenmary en línea. Este blog es parte de la revista Glenmary Challenge. Visite el blog (en inglés) en:  https://glenmarystories.wordpress.com/.
 
 
El discernir una vocación es un proceso difícil para los hombres que están en formación en Glenmary. Están poniendo a prueba su fe, estudiando y sirviendo en las misiones, decidiendo si hacen un compromiso de por vida con Glenmary y con Dios. Es particularmente complicado, cuando están lejos de sus familias durante tiempos difíciles.
 
Este otoño, México experimentó varios sismos, siendo el más mortal el ocurrido el 8 de septiembre. Este terremoto registró una magnitud de 8.2 grados, mató a 366 personas y derrumbó algunos edificios. Se han presentado 260 réplicas, algunas de hasta 6.1 grados de magnitud. Como resultado, las escuelas fueron cerradas en once estados y más de dos millones de personas se quedaron sin luz.
 
Esto fue devastador, especialmente para los hospitales locales, en donde los cirujanos tuvieron que posponer operaciones y las vidas de los pacientes que se encontraban conectados a monitores cardiacos quedaron en peligro.
 
José Carlos Miguel, quien profesó sus primeros votos este semestre, es originario de Chiapas, la zona que fue golpeada por el terremoto. Su familia aún vive en esa área, su hermana vive en la costa en donde el daño mayor ocurrió.
 
“Estando lejos de casa, no había nada que pudiera hacer más que rezar”, dijo José Carlos. “Tan pronto como escuché las noticias, empecé a rezar pidiéndole a Dios que mi familia estuviera a salvo. Mis hermanos seminaristas me preguntaban por mi familia y rezaban por ellos, lo cual me hizo sentir optimista y contar con su apoyo”.
 
El estado de Chiapas no es ajeno a desastres naturales, en años recientes ha experimentado varios terremotos, pero José Carlos menciona que es imposible acostumbrarse a ellos.
 
“La última vez que estuve durante un terremoto, el cual fue de 6.1 grados de magnitud, se sintió como el fin del mundo”, José Carlos dijo. “Todo lo que podíamos hacer era tratar de salir de la casa y ubicarnos en el lugar que pensábamos era seguro. Algunas veces, no podíamos correr porque todo se movía. Lo que hacíamos era rezarle a Dios y esperar lo peor”.
 
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José Carlos acaba de regresar de Chiapas. Este verano, después de cumplir con su año de noviciado y de haber pasado tiempo en las misiones de Carolina del Norte y Lafayette, Tennessee. José Carlos, que ha estado lejos de su casa desde que tenía 15 años y ha estudiado en varios lugares para convertirse en sacerdote, viajó de vacaciones a visitar a su familia. Él dijo que fue una experiencia emocional.
 
“La parte más difícil de visitar mi casa es el momento de la despedida, al regresar a EE.UU.”, José Carlos dijo. “Ver a mis papás llorando me rompe el corazón, pero también sé que si quiero perseguir mi sueño tengo que dejar mi casa de nuevo”.
 

 
Después de su año de noviciado, José Carlos regresó a clases al seminario de  Sacred Heart School of Theology en Milwaukee, Wisconsin., pero el 8 de septiembre despertó con mensajes de texto preocupantes.
 
“Todos los mensajes de texto preguntaban: “¿Cómo está tu familia en Chiapas? “No sabía lo que estaba ocurriendo, y me preocupé mucho. Inmediatamente busqué en internet y me enteré de lo que había pasado. Las noticias estaban por doquier, un terremoto de 8.2 grados de magnitud había ocurrido en mi estado. En ese momento me preocupé más”, José Carlos dijo.
 
  “Traté de comunicarme con mis papás, sin suerte. Traté de llamar a cada uno de mis hermanos, pero no lo logré porque las líneas telefónicas no servían. Una hora más tarde, una de mis hermanas me envió un texto diciéndome que estaban bien, incluidos mis papás. Eso me hizo sentir feliz y agradecido con Dios”, José Carlos comentó.

“Mi felicidad no era completa, ya que tengo a una hermana viviendo cerca de la costa, en donde fue el epicentro. Ella no pudo contactarnos hasta después de algunas horas. Afortunadamente ella estaba bien, su casa no sufrió daños. El saber que toda mi familia estaba a salvo me hizo sentir muy bien”, José Carlos añadió.
Mientras la familia de José Carlos fue una de las pocas afortunadas, él sabe que se debió a la Gracia de Dios, pero pudo haber sido peor.

 
En junio pasado, José Carlos y otros dos compañeros de clases de formación profesaron sus primeros votos en Glenmary. Los tres provienen del extranjero. El vivir lejos de la familia es parte del estilo de vida en Glenmary, pero la distancia es mucho más para los estudiantes extranjeros.
 

 
 
“Estos tres estudiantes, han venido de otros países y han dejado mucho atrás”, dijo el presidente de Glenmary padre Chet Artysiewicz, durante la ceremonia de profesión de votos. “Dejaron todo lo que les era familiar para abrazar la misión”.