¡Discernir durante la temporada de mantenimiento espiritual!

Posted: 3/15/2017

Por Wilmar Zabala                                           Consejero Vocacional                                                                                         

He estado pensando en una palabra que exprese lo que la Cuaresma significa para mí, y la única palabra que aparece en mi cabeza es “mantenimiento”.  Le damos mantenimiento a nuestros autos o bicicletas para asegurarnos de que todo funcione correctamente y en un sentido, eso es de lo que se trata la Cuaresma –ponernos en forma.  

La Cuaresma es un tiempo importante para el mantenimiento espiritual.  Por supuesto, cada día es un buen momento para dar mantenimiento a nuestra vida espiritual, pero eso no sucede con frecuencia.  La Cuaresma es, por lo tanto,  un tiempo especial que nos brinda una  oportunidad maravillosa para finalmente comenzar a hacer ese mantenimiento en nuestra vida espiritual, el cual hemos estado posponiendo.  La Cuaresma es un buen momento para hacer una pausa y reflexionar acerca de nuestros comportamientos y acciones que nos separan de Dios y que decepcionan o lastiman a otras personas.  También es un tiempo para pedirle a Dios que nos perdone por el mal que hemos hecho a otros y que nos ayude a empezar de nuevo y a ser mejores personas. Durante este tiempo,  tu discernimiento puede verse beneficiado de un mantenimiento necesario,  la Cuaresma te ayudará a enfocarte en ello.

Primero, tienes que poner atención a tu oración.  La oración es tu plática diaria con Dios. Tengo buenos amigos con los que me comunico por teléfono, correo electrónico o mensajes de texto, regularmente. Estamos en contacto porque sabemos que así es como podemos mantener nuestra amistad. Tú, necesitas darle mantenimiento a tu vida de oración si quieres permanecer comunicado con Dios.  Es una ecuación muy sencilla: entre más ores, más cerca estarás de Dios; entre menos ores, más estarás haciendo lo indebido y te sentirás miserable, culpable y triste en el proceso.        

En segundo lugar, tienes que poner atención a tus inclinaciones con las que alimentas tu vida, las cosas que haces y que realmente no necesitas. Esto es lo que significa sacrificar algo durante la Cuaresma.  Sacrificar  no es sólo acerca de la comida.  Se trata también de renunciar a los estereotipos que se tienen sobre las personas, chistes malos que se dicen sobre los otros, chismes entre amigos, y hablar de los demás a sus espaldas. Ayunar consiste en  dar algo más.  Es ser más generoso, ir a misa con más frecuencia, o realizar actos aleatorios de bondad.  Parte del mantenimiento que realizas en tu vida espiritual se da cuando limpias  el desorden y haces espacio para Dios.  Entre más espacio tengas para Dios, te convertirás en mejor persona y serás más feliz.  

Por último, hay que poner  atención en tus inclinaciones egoístas e individualistas. Necesitas ser generoso.  Esto es lo que significa la limosna.  Plato de Arroz de Catholic Relief Services, es un ejemplo con el cual  la mayoría estamos familiarizados.  Cuando donas a Plato de Arroz, Glenmary o a cualquier organización de beneficencia, estás ayudando a personas pobres alrededor del mundo.  Por supuesto, la limosna no se trata solo de las monedas  que pones en el Plato de Arroz. La limosna más importante es la que generosamente das  al compartir  tu “tiempo” y talentos con otros.  Cuando te das el tiempo para visitar a tus abuelos, si es que están en un asilo de ancianos, cuando te ofreces como voluntario en la escuela o en la iglesia o cuando compartes tus talentos, estás respondiendo al llamado de Cuaresma que consiste en dar limosna. Parte del mantenimiento de tu vida espiritual consiste en asegurar que te deshagas del egoísmo y que seas más generoso con los demás.

Hacer la revisión de estas tres prácticas durante el tiempo de Cuaresma realmente ayuda a tu discernimiento.  A medida que comienzas ese esfuerzo, que con suerte continuará durante la Cuaresma, te invito a que hagas un viaje a las misiones “Vengan y Verán” como parte de tu camino Cuaresmal.  Es una gran oportunidad  de aprender sobre la vida y el ministerio de Glenmary y ver cómo nuestros misioneros practican estas mismas virtudes de oración, ayuno y limosna.