¿Cómo discernir en nuestro tiempo?

Posted: 2/2/2017

Por Hno. David Henley / Director Vocacional 

En ocasiones, escucho a las personas  decir que vivimos en una época de desinformación en lugar de en una era de información.  Hay mucha información que nos llega proveniente de las redes sociales que a veces es difícil saber a quién seguir o qué creer.  Ahora que las elecciones de Estados Unidos terminaron, ya no escucho las palabras “verificar los hechos” con frecuencia, pero las palabras todavía están en mi mente cuando escucho a los políticos hablar.  Aún tengo dudas sobre la preferencia entre algunos medios de comunicación y otros.  En días recientes he escuchado la frase “noticias falsas”, y no sé a quién creerle.

Recientemente escuché a uno de mis hermanos de Glenmary preguntarle a otro hermano sobre el pronóstico del tiempo para el día siguiente.  El hermano le contestó que iba a nevar.  El primer hermano no estaba convencido, así que le preguntó a otro hermano que tenía un teléfono inteligente para comprobar el pronóstico del tiempo.  El teléfono verificó que ,en efecto, se pronosticaba nieve para el siguiente día y fue así como el primer hermano creyó que era cierto.  Curiosamente, él no le creyó en la fuente que él conocía personalmente pero en cambio, eligió creer fácilmente en una fuente de información externa, que para él era más exacta que su propio hermano de Glenmary.  

Cuando estamos discerniendo nuestro llamado a la vocación, podemos escuchar muchas voces diferentes.  En el libro “Salvando Miles de Almas” el Padre Brett Brannen escribe que “Existen cuatro voces principales de discernimiento: la voz de Dios, la voz del mundo, nuestra propia voz y la de Satanás”.  Él dice que cuando estamos orando, necesitamos preguntarnos: ¿Cuál voz estoy escuchando?  “Si es la voz de Dios, obedece.  Si es la voz de Satanás o del mundo, recházala.  Si  es tu propia voz, debes de decidir si te está hablando con la verdad".

La buena noticia es que para nuestros propósitos de discernimiento, existe la verdad en la Biblia.  Esa es la única fuente en la que podemos creer y no tenemos que comprobar su veracidad.  Podemos encontrar la verdad en nuestra oración, cuando nos encontremos acercándonos a Dios en vez de alejarnos de él.  Esta es la voz de Dios, la que podemos reconocer ya que nos dará paz y no nos dejará sintiéndonos ansiosos o temerosos.  Dios nos levantará y nos ofrecerá una invitación a crecer cerca de él.

La voz de Satanás puede engañarnos y llevarnos a pensar o a actuar de manera equivocada.  La escuchamos cuando estamos tratando de razonar nuestros errores.  La sentimos en nuestra conciencia.  ¿Qué pasa si escuchamos una voz en nuestra oración diciéndonos que ya somos lo suficiente buenos y por lo tanto no necesitamos orar tan a menudo ni ir a Misa?  Esta si lugar a dudas, sería la voz engañosa de Satanás.  Satanás tratará de desubicarnos  con pensamientos que no harán sentir que no somos  lo suficiente buenos o santos.  

Escuchamos la voz del mundo incitándonos y diciéndonos que todos lo están haciendo ¿Por qué no hacerlo?  Nos quedamos sintiéndonos con ansiedad o resentimiento hacia los demás.  La voz del mundo intenta decirnos que no hay mala elección en este mundo, que debemos disfrutar de la vida sin preocupaciones, sin interés por los demás.  Pero nuestra conciencia nos ayuda a reconocer que esa voz no es la verdadera.

Cuando escuchamos la voz de Dios en nuestra oración para discernir comenzamos a reconocer que nuestro llamado vocacional se convierte en una invitación, y no en una orden.  Reconocemos que la invitación viene del amor que Dios tiene por nosotros.  Y nuestra respuesta es la de querer amarlo, amar a otros, servir a los demás y arrepentirnos de nuestros pecados.  Dios todavía nos llama y ¡podemos responderle!  Esta es verdaderamente la Buena Nueva en esta era de desinformación y noticias falsas.