Mi ministerio en las misiones del Sur de Georgia

Posted: 7/31/2016

Hermano Jason Muhlenkamp

“No te acerques; quítate las sandalias porque el lugar que pisas es sagrado.” (Ex 3:5)

Mi primera misión asignada fue en los condados de Early y Randolph en Georgia, que iniciaron en Julio del 2015, estas me han permitido encontrarme con muchas personas en estas áreas de misión de Glenmary.  Y estas personas que conozco a diario, a menudo viven al margen o en las periferias de la sociedad- se trata de detenidos en Stewart Detention Center (Centro de Detención de Stewart), prisioneros, feligreses, pacientes del asilo de ancianos o del hospital, familias con problemas financieros, o inmigrantes, entre otros.  Tengo el privilegio de entrar a estos espacios sagrados y por lo general aprendo de lo ha estado quebrantado en su vida.  Trato de reconocer que estamos interconectados.  Somos hermanos y hermanas en Cristo.  Como misionero, aquí estoy para compartir en sus luchas y alegrías.

La mayor parte de mi ministerio hasta el momento ha sido un ministerio de presencia. A lo largo de mi ministerio Trato de aplicar el lema que he aprendido del ministerio Kairos en la prisión- “Escucha, escucha, amor, amor”.  El ministerio de presencia significa invertir tiempo con la gente, que me ayuda a reconocer la santidad de mis prójimos.  También me ayuda a reconocer los momentos de gracias y misericordia cuando suceden.  Mi pregunta de reflexión hacia mí mismo en el Santo Año de la Misericordia es: “¿Cómo puedo ser un misionero de la misericordia?”

El ministerio de presencia también se trata de construir relaciones.  Glenmary se compromete en trabajar por la unidad cristiana y racial a través de esfuerzos ecuménicos.  Una de mis mayores alegrías en el ministerio han sido las amistades que se han desarrollado dentro de la Comunidad ministerial del condado de Early.   Es una gracia el adorar juntos, en compartir la comunidad y mantener en oración la unidad cristiana.  Mi pregunta de reflexión es: “¿Cómo puedo construir puentes en lugar de muros?”

Estoy muy agradecido por el proceso de formación a través de Glenmary cuando era estudiante, por los directores que me ayudaron a prepararme para mi primer ministerio misionero.  He aprendido muchas lecciones a lo largo de mi primer año en las misiones, y la más grande es el valor de la oración, que se me fue impartido durante mi formación.  Muchas veces durante este año, me sentí impotente y temeroso en situaciones ministeriales.  Eran esos tiempos en los que necesitaba orar por la situación en cuestión.  La oración me ha llevado a una mayor confianza en Dios y el conocimiento de que la gracia de Dios es suficiente.

Como misioneros de Glenmary, nos comprometemos en vivir una vida de pobreza, castidad, obediencia y oración.  La oración es absolutamente esencial para vivir las tres promesas.  Otra pregunta de reflexión que regularmente me pregunto: “¿Cómo está mi vida de oración?”

Estas son algunas de mis reflexiones en mi primera asignación misionera.

Estar presentes y compartir tiempo con la gente, establecer relaciones y orar.  Los invito a discernir en oración si estas siendo llamado a compartir sus dones con Glenmary y a donde sirve.  Es sin duda una vida bendecida.

Haz clic aquí para leer otras reflexiones misioneras. Y aquí para leer unas reflexiones del promotor vocacional.