La experiencia de mis votos perpetuos

Posted: 1/20/2016

Hno. Levis KuwaMe tomé el tiempo para orar y calmarme, pero incluso en mi oración en silencio podía escuchar a mi corazón latiendo. El día que yo había estado esperando por fin llegó. Iba a ser el mejor día de mi vida. Todas las oraciones que oraba tantas veces, las pequeñas promesas que le había hecho a Dios, hoy se completaban. Hoy estaré a delante de Dios, mis papas y mis hermanos (en representación de toda mi familia), la Sociedad de Glenmary (mi nueva familia), mi párroco (representando mi jornada de fe misionera), mis amigos y la gente de fe e incluso extraños que apoyaron mi búsqueda para promover el Reino de Dios, y escucharme declarar, Acepto.

Se llevó mucha preparación para que esta ceremonia fuera un éxito, pero eso solo era una señal visible de las preparaciones que tomaban lugar durante los muchos años en mi jornada vocacional. A través de un discernimiento cuidadoso y con oración, abrí mi corazón a Dios para que Dios me mostrara su voluntad. Yo confié en el proceso de formación que fue cuidadosamente preparado por los misioneros conducidos por el espíritu que viajaron este camino antes que yo y las personas que me han mostrado un gran apoyo y mi vocación.

Mientras reflexionaba, me pregunto: ¿Por qué este día es tan importante?

Para mí, este día significa que estaba siendo enviado, como los apóstoles y discípulos mucho antes que yo, estaba siendo enviado a alcanzar a los no creyentes, pero más que eso para ser el vivo ejemplo del amor de Dios a la gente en las ciudades pequeñas y zonas rurales en América. Este día significaba, como una graduación como misionero y estaba listo para ser enviado. Cuando tomé este importante paso, profesar mis votos de pobreza, castidad, obediencia y oración, sentí el apoyo y el aliento de todas aquellas personas que de una manera u otra han participado en hacerme el misionero que soy hoy. A través de mi día a día, predicando a través de palabras y acciones, el participar durante Misa y otras actividades parroquiales, trabajar con los líderes de otras tradiciones de fe y sanar a los enfermos que están batallando tanto físicos como emocionales, mi vida como como misionero es y me traerá alegría y a muchos de los hijos de Dios que viven en estos lugares menos frecuentados por los diálogos nacionales.

El primer paso de valentía no lo tome en este día, pero hace mucho tiempo cuando me abrí a la voluntad de Dios y dije "Si". Era un paso de valentía decir que estoy dispuesto a intentarlo. Estoy dispuesto a dejar que Dios me lleve a donde quiera y como su voluntad se desarrolle. Estoy dispuesto a confiar y creer. Respondí a Dios que me llamó durante y a través del viaje, yo estuve dispuesto a dejar que el Espíritu de Dios me guiara a través de mi formación y discernimiento.

Me fui a dormir esa noche tarde pero feliz, emocionado y un poco agotado. Cerré mis ojos y con ello el final de una jornada y el comienzo de otra. Estaba y sigo contento de que tomé ese paso de valentía que lo empezó todo

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