Mi viaje a través del año de noviciado en formación.

Posted: 4/10/2015

Charles Aketch, Glenmary NovicePor Charles Aketch

Vine a Estados Unidos desde mi hogar en Kenia en el 2013 a responder mí llamado a Dios a ser un misionero de Glenmary. Yo ya había terminado mis estudios de filosofía y los dos primeros años de teología. Para mi primer año en este país, yo viví en la casa de formación de Glenmary en St. Meinrad, Ind., y fui al seminario de St. Meinrad para completar mi tercer año de teología.

Todo era nuevo y un poco complicado para mí. Pero el padre Bruce Brylinski el formador y los seminaristas americanos realmente me ayudaron a adaptarme a la educación y la cultura estadounidense.

Al final de ese año, fui aceptado en el programa de noviciado de Glenmary con Richard Toboso. Para mí, el noviciado se trata de entrar al modo de vida y ministerio de los de Glenmary que me ayudaría a comprenderlo bien.

Los formadores del noviciado, los padres Dan Dorsey y Tom Kirkendoll, me inspiraron con su sencillez, su fraternidad y trabajo en equipo. En los dos primeros meses, nos introdujeron al carisma y la espiritualidad de Glenmary. También aprendimos sobre la constitución y la teología de los ministerios y oración. Y aprendimos de la historia detrás de la fundación de Glenmary del Padre Bishop.

Después vino la segunda etapa, cuando fui a una zona de misión durante cinco meses para experimentar como los misioneros realizan su apostolado. Fui asignado a misiones en dos condados de Tennessee. De ser parte del equipo de misión (Padre Steve Pawelk, hermanos Craig Digmann y Joe Steen, y yo), yo aprendí de la importancia de la comunidad de Glenmary y las cualidades de los buenos misioneros. En las misiones, aprendí más acerca de los Estados Unidos y de las culturas de sur y sobre el ministerio a las comunidades latinas en crecimiento.

Y también aprendí a estar muy presente a la gente que sirvo. En las palabras del Papa Francisco, tenía que "sed pastores con olor a oveja". Estaba involucrado en varios ministerios y sitios tales como el cuidado para adultos, formación de fe, casa de confinados, Head Start, grupo residencial Cristiano para niños y jóvenes en riesgo, y asilos.

Durante ese tiempo, he adquirido una compresión de la importancia de la presencia de los ministerios y testiguar la vida. Un misionero necesita cosas ordinarias de manera extraordinaria.

Nuestra tercera y última etapa de noviciado es sobre todo el estudio y la contemplación. Estamos estudiando el Juramento de Glenmary, que a través de ello, cada uno de Glenmary promete comprometerse con la misión de Glenmary y prácticas especiales de pobreza, castidad, obediencia y oración. Antes de realizar el Primer Juramento, un novato tiene que reunirse con el Consejo Ejecutivo de Glenmary para mostrar su sincero deseo de seguir a Cristo según la forma de vida de la sociedad. En esta etapa es el momento de elegir a decir "si" al Señor.

Ya que una vez se profesa su Primer Juramento en la primavera al final de su noviciado, se convierte en un miembro de Glenmary temporal y comienza en su camino hacia el Juramento Final. Este es mi sueño y lo que estoy deseando.

Charles Aketch es un estudiante que ahora es en su tercer año de teología.

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