No estás solo con tus excusas.

Brother David Henley Glenmary Home Missioners Vocation DirectorPero, ¿qué os parece? Un hombre tenía dos hijos, y llegándose al primero, le dijo: "Hijo, ve, trabaja hoy en la viña." Y respondiendo él, dijo: "No quiero;" pero después, arrepentido, fue. Y llegándose al otro, le dijo lo mismo; pero él respondió y dijo: "Yo iré, señor"; y no fue.    Mateo 21,28-30

En muchas de mis conversaciones más recientes con los discernidores, los jóvenes han dicho que no son lo suficiente buenos, lo suficiente inteligentes o lo suficiente santos para ser sacerdotes o hermanos. Ciertamente, la bondad, inteligencia y santidad son algunas de las cualidades que uno tiene que tener para entrar a la vida religiosa, pero ser perfecto no es necesario.

A menudo le pregunto a los jóvenes como saben quien, es lo suficiente santo. ¿Qué no somos todos pecadores? O pregunto por qué creen que no son lo suficientemente santos. Por lo general, responden que no rezan lo suficiente. Creo que discernir una vocación significa ser un hombre de oración, pero también tienes que tomar en cuenta de que a veces es posible quedarse dormido. Un discernidor necesita orar, pero olvidar la oración de la mañana no significa que no estás llamado a ser sacerdote. ¿Por lo menos ya puedes reconocer el deseo de orar en tu vida? ¿Ya participas en los sacramentos? ¿Asistes a misa todos los días? ¿Deseas tener una relación más profunda con nuestro Dios?

Así que no has leído la Biblia entera. A lo mejor no has leído todo el catecismo de la Iglesia Católica. Algunos de los escritos de los santos pueden haber sido confusos cuando trataste de leerlos. La buena noticia es que no es necesario haber leído todo esto antes de entrar al seminario. Mientras estás preparándote para convertirse en sacerdote o hermano, habrá un montón de tiempo para estudiar. Tienes que tener la habilidad de estudiar. Pero, ¿Tienes que ser un estudiante de diez? No. Ni tampoco es necesario haber completado toda su escolarización o saber todas las respuestas el día que te inscribas. El programa de formación de Glenmary en realidad patrocina hombres mientras completan sus estudios universitarios.

Misioneros potenciales deben de estar en buen estado de salud. Obviamente, tiene que tener resistencia física y capacidad para asumir los desafíos del día. Y la buena salud incluye la salud física, mental, emocional y mental. Tienes que mantener tu mente, cuerpo y espíritu en forma con el fin de estar disponible para los que vas a servir. Si no tienes buena salud, entonces ¿cómo podrás visitar al enfermo y dar consejos a los necesitados? Uno va a las misiones para servir a los demás, no para ser servido. Su formación puede ayudar a tener una visión integral del cuidado de ti mismo para que puedas mantenerte saludable y ser capaz de cuidar a los demás.

Si estas discerniendo entrar a la vida religiosa, tienes que estar practicando el celibato intencional. Eso significa no tener citas, abstenerte de pornografía y no iniciar actividad sexual. ¿Es fácil? No siempre. ¿Las personas cometen errores? Sí. ¿Perdona Dios? Sin duda alguna. Esta es una práctica que puede ayudarte a permitir reconocer que tus esfuerzos hacen indicar que tienes el don de vivir una vida célibe. Mantener esa vida casta será más fácil más adelante cuando tengas el apoyo pleno de la comunidad.

Tener demasiadas posesiones es otra razón que algunos discernidores pensar que no son lo suficiente santos. Pero la pregunta realmente es: ¿puedes comenzar a entender la necesidad de la simplicidad en su vida? Es decir, ¿puedes reconocer que las posesiones no son las cosas más importantes en su vida? Si tienes demasiadas posesiones, puedes empezar a tomar medidas para simplificar al regalar y vender. Si usted tiene una deuda personal, tienes que comenzar a pagarla. Una vez que entras en una comunidad religiosa, no tendrás ningún medio adicional para pagar esa deuda.

¿Sientes el deseo de prestar más atención a la voluntad de Dios en tu vida? Debes de desear estar más presente en el momento y ser más tolerante de lo que la vida tiene para darte. Debes de estar dispuesto a dejar algo de control de tu vida y dejar que Dios te guíe. Tienes que reconocer que no es "todo sobre ti", pero se trata de algo más grande que de uno mismo. Unirse a una comunidad de hombres que comparten estos mismos valores te ayudara a reconocer la voluntad de Dios en su vida. Tener una comunidad con la que puedas compartir puede ayudar a clarificar a donde Dios te está llamando.

He oído una larga lista de excusas de algunas personas respecto a por qué ellos no pueden afiliarse a una comunidad religiosa: "Me da miedo fracasar." "Vengo de una familia disfuncional." "Soy un pecador'" "No soy una persona extrovertida." Puedes inventar muchas excusas de por qué no empezar a discernir. Te puedes engañar a ti mismo pensando que Dios está llamando a alguien más. No importa cuántas excusas puedas inventar, vas a tener dudas persistentes hasta que lo intentes. Asistir a un retiro de "Ven y Veras" un fin de semana, o hablar con el Promotor Vocacional pueden ayudarte a explorar y resolver las dudas y confirmar de una u otra forma, si estás siendo llamado.

La buena noticia es que discernir no es como visitar a un lote de carros usados o tiempo compartido, en el que el vendedor te presionara para que compres hoy. Discernir es un proceso. Hablar con el promotor vocacional o visitar una comunidad religiosa no añadirá más presión o estrés a tu vida, pero en cambio ayudar a dejar atrás las excusas inventadas. Al hablar con un promotor vocacional y visitar una comunidad, puedes aprender los talentos que has recibido; cuán santo, inteligente y bueno eres realmente y de cómo esos talentos coinciden tan bien con las necesidades de la comunidad.

Si desea más información acerca de Glenmary Home Missioners o le gustaría hablar con alguien sobre cómo seguir su llamado a ser misionero, puedes llamar a 513-881-7494, o pónganse en contacto con nosotros a través de nuestro sitio Web, o envía un e-mail, o ponte en contacto a través de Facebook.

También puedes leer las columnas anteriores por el Hermano David en el sitio Web de Glenmary.