Animando vocaciones

Brother David Henley Glenmary Home Missioners Vocation DirectorDurante el último mes he estado en la carretera, reuniéndome con un número de hombres que están discerniendo su vocación a la vida religiosa. Mientras viajo aprovecho la oportunidad para visitar las parroquias, donde en ocasiones me introducen a otros hombres que también están discerniendo. En una de las parroquias que visite recientemente, un amigo me dijo, "Tal vez deberías de hablar con José, el joven que era servidor en la Misa de hoy. Él es un estudiante en mi clase de educación religiosa y un joven muy educado."

Me senté con José por alrededor de una hora después de misa, y me enteré de que en realidad ha comenzado a pensar en el sacerdocio. Sin embargo, señaló en el curso de nuestra conversación, "Yo no sabía con quien hablar acerca de mi deseo de ser sacerdote". Su parroquia es pequeña, donde el sacerdote sólo visita una vez por semana como ministerio sacramental. José pensó que su sacerdote generalmente tenía demasiadas otras personas que tenía que reunirse. Y este joven, un estudiante de segundo año de la escuela secundaria de ascendencia latina, no sabía cómo acercarse a él con sus preguntas sobre la vocación.

Pocos días después de reunirme con José, tuve la oportunidad de escuchar a Timothy Matovina, que es un profesor de teología y director ejecutivo del Instituto de Estudios Latinos en la Universidad de Notre Dame- hablar de "Catolicismo Latino: realidades y oportunidades actuales." Algo de lo que compartió en su charla me ayudó a reflexionar sobre mi conversación con José.

Matovina señaló que actualmente 40 por ciento de los católicos de Estados Unidos son latinos y el número se acercara a 50 por ciento en poco tiempo. Pero a pesar de que gran porcentaje de los católicos latinos en los Estados Unidos, sólo el 3 por ciento de los sacerdotes sirven en los EE.UU. son de ascendencia latina. El número de hombres latinos que entran al seminario están en aumento, ¡pero el aumento no es lo suficiente rápido! Una de las razones es un hecho citado en un estudio reciente realizado por Center for Applied Research in the Apostolate (CARA): el número de jóvenes latinos han conocido personalmente sacerdotes es menor que en otras culturas.

Debido al hecho de que ha habido una gran escasez de representación latina en nuestros seminarios y en la vida religiosa en general, Matovina señaló, "Dos tercios de las comunidades latinas de fe en este país tiene un sacerdote que no es latino." Esta situación de ninguna manera niega los sacrificios increíbles de los ministros no latinos y lo que han hecho para aprender español y llegar a las comunidades latinas en sus parroquias. (Yo mismo he tratado de aprender español durante mi formación y lo uso un poco en mi ministerio.) Pero sí muestra la gran brecha que se necesita llenar.

Si los jóvenes latinos en nuestro país no tiene contacto con los sacerdotes o religiosos, ¿Quién va a inspirarlos a seguir en ese camino a su vocación? Y si ellos no ven a la gente como ellos en el ministerio parroquial, ¿cómo van a estar motivado para comenzar su propio discernimiento?

Creo que las personas en las bancas pueden ayudar a hacer una diferencia. Un informe de U.S Conference of Catholic Bishops indica que "si una persona anima alguien a considerar la vocación religiosa, él/ella es DOS veces mas probable de hacerlo." Y "si tres personas los animan, él/ella es CINCO veces más probables de hacerlo." ¡Guau! ¡Qué gran diferencia el ánimo de pocas personas pueden hacer! Necesitamos que todos los católicos no solamente pedir por las vocaciones, pero también para animar a las personas en su parroquia y clases de educación religiosa a considerar una vocación. Sus oraciones y aliento pueden hacer la diferencia en si los individuos están dispuestos a discernir su llamado.

Si desea más información acerca de Glenmary Home Missioners o le gustaría hablar con alguien sobre cómo seguir su llamado a ser misionero, puedes llamar a 513-881-7494, o pónganse en contacto con nosotros a través de nuestro sitio Web, o envía un e-mail, o ponte en contacto a través de Facebook.

También puedes leer las columnas anteriores por el Hermano David en el sitio Web de Glenmary.