Mi experiencia como noviciado en Glenmary

Posted: 9/17/2014

El agosto pasado, después de mi primer año de estudios en el seminario St. Meinrad y una colocación de dos meses en una misión, me uní al programa de noviciado en Cincinnati en la sede de Glenmary. No estaba seguro de qué esperar durante este período de énfasis especial en el discernimiento vocacional y de formación. Y de alguna manera sentí si no estuviera del todo listo. Pero aquellos con los que hablé con que habían pasado el programa me aseguraron de una cosa: que el año de noviciado es un momento ¡que no se volvería a repetir! Las personas también me dijeron que era el mejor año de su formación. Dado lo desconocido en el que me enfrentaba, me apoyé en las palabras de los que ya lo habían experimentado antes. Ahora creo que lo que me dijeron fue cierto.

Antes que nada tengo que decir que estoy sumamente agradecido con mis directores de noviciado, los padres Dan Dorsey y Tom Kirkendoll, quienes me guiaron a través del año de noviciado. Sus experiencias de fe tan profunda, su moral sana, compromiso y ejemplo en el entrenamiento fueron muy importantes para mí. Ellos tienen un enorme conocimiento y sabiduría para compartir durante el viaje de un noviciado. Ellos me ofrecieron su tiempo y buenos consejos durante todo el período que estaba con ellos. Ellos me ayudaron a poner todas mis energías para enfocarme, establecer metas para el proceso, y llegar a entender los diversos aspectos de ser misionero. Tuve que incorporar oración para encontrar energía que necesitaba para mantener el rumbo.

Discernir bien a través de una oración centrada me dio gran conexión y razones para seguir haciendo lo que tenía que hacer. Una oportunidad única que tuve era el tiempo para desarrollar y fomentar un sentido más profundo de la oración personal. ¡Ahora sé el aprecio que la oración es un trabajo de verdad! Es un acto básico de poder humano para llegar a lo divino en la confianza y súplica. Saca a relucir lo mejor de ti si pones tu confianza en Dios, que te ha creado una oportunidad en las misiones. Todo el éxito en las misiones se confirma de una compañía cercana de trabajo con Dios. Para hacer el trabajo de la misión sería entonces para hacer la voluntad de Dios aquí en la tierra.

El programa de noviciado fue en última instancia un momento muy especial para la reflexión personal y la búsqueda del alma. A largo plazo, me pareció absolutamente necesario para tomar un poco de mi tiempo para reflexionar sobre un gran número de asuntos. Algunas de mis pensamientos los escribía en mi diario, algunos de los cuales yo hablaba con mis directores y otros miembros de Glenmary. A veces me ponía de buen humor con los tutoriales tan interesantes. Aprendí mucho de las semanas y los meses que pasaban-durante mi tiempo en Cincinnati y mi colocación de cinco meses de misión de noviciado en Tennesse y Kentuky- y por eso tengo que agradecer a cada miembro de Glenmary, así como todas las personas que conocí y llegue a tratarlos en las zonas de misión.

Ojala hubiera tenido más tiempo para estar con los miembros de Glenmary, pero un año es lo que es-¡corto! Su constante buen ejemplo para mí y su principal interés en la actividad misionera, son dignos de mi reflexión. La voluntad casi increíble para convocar a los talentos y energías para mantener las misiones en llamas con el testimonio del Evangelio es un hecho asombroso de la vida dentro de Glenmary. La manzana no cae lejos del árbol, y así como uno más entre sus números de hoy, espero y rezo por la valentía de hacer lo mismo.

La exhortación del Papa Francisco, La Alegría del Evangelio, fue una fuente clave de mi inspiración para dar sentido de nuestra Iglesia y la vocación al sacerdocio hasta el día de hoy. La gran lucidez del pensamiento del Papa en ese documento atrapa mi vista y mi mente.

El 5 de junio, profesé mi primer juramento y yo mismo ¡me convertí en un miembro de Glenmary! Ahora he vuelto al seminario para continuar mis estudios, y estoy ilusionado en un futuro para servir a la gente en las misiones nacionales como sacerdote de Glenmary.

Patrick Muriithi, es un seminarista con Glenmary, estudiando teología en el Seminario Saint Meinrad Seminary and School of Theology.

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