El viaje de la Cuaresma y su mensaje para discernidores.

Y cuando ayunéis, no pongáis cara triste, como los hipócritas; porque ellos desfiguran sus rostros para mostrar a los hombres que están ayunando. En verdad os digo que ya han recibido su recompensa. Pero tú, cuando ayunes, unge tu cabeza y lava tu rostro, para no hacer ver a los hombres que ayunas, sino a tu Padre que está en secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.                                                                      —Mateo 6,16-18

La oración, el ayuno y la limosna son los tres pilares tradicionales de la cuaresma. Cuando entramos en estas prácticas cuaresmales abiertamente, las tres disciplinas Brother David Henley Glenmary Home Missioners Vocation Directorpueden ayudar con el proceso de discernimiento. Las Escrituras y la tradición nos recuerdan que no deben llevarse a cabo con pesimismo o para llamar la atención sobre nosotros mismos, si no de una manera alegre. Estas prácticas incluyen la auto-negación que se pueden hacer de una manera positiva y nos puede ayudar a encontrar a donde estamos siendo llamados.

En el mensaje de la Cuaresma del 2014 por parte del Papa Francisco él escribe: "¡El Señor nos invita a anunciar con gozo este mensaje de misericordia y de esperanza! Es hermoso experimentar la alegría de extender esta buena nueva, de compartir el tesoro que se nos ha confiado, para consolar los corazones afligidos y dar esperanza a tantos hermanos y hermanas sumidos en el vacío" Durante su primer año como papa, ciertamente nos demuestra cómo nosotros como religiosos pueden ser anunciadores de alegría del mensaje de Dios.

El Papa Francisco también nos desafía en su carta de Cuaresma al recordarnos que "La Cuaresma es un tiempo adecuado para despojarse; y nos hará bien preguntarnos de qué podemos privarnos a fin de ayudar y enriquecer a otros con nuestra pobreza. No olvidemos que la verdadera pobreza duele: no sería válido un despojo sin esta dimensión penitencial. Desconfío de la limosna que no cuesta y no duele."

Renunciar a tiempo para uno mismo puede significar hacer más tiempo para rezar, que una persona lo debe hacer en una base diaria cuando está en proceso de discernimiento. Renunciar a algo debe llevar a una persona a tomar otra cosa. Por ejemplo, renunciar a tiempo para ver la televisión podría liberar tiempo para ayudar en la despensa de comida local o algún alberge para desamparados. El Papa Francisco sí dice que la verdadera pobreza duele, es decir, cuando nos sacrificamos nosotros estaríamos renunciando a las cosas que nos gustan. La pregunta que cada uno de nosotros debe preguntarse a sí mismo es: ¿Qué estoy realmente dispuesto a renunciar?

Nuestro camino de Cuaresma ha comenzado. Si una persona Esta dispuesta a renunciar en totalidad con el fin de ser un anunciador de alegría, ¿Qué significa eso? ¿Está dispuesto a renunciar a tu carrera o a la oportunidad de obtener una vida? ¿Estás dispuesto a renunciar a tu trabajo y nunca ser dueño de tu propia casa? ¿Estás dispuesto a renunciar a la oportunidad de casarte y tener hijos? ¿Estás dispuesto a renunciar a la libertad de ir a donde tú quieras ir y hacer lo que quieres hacer?

¿Por qué esperar para comenzar el viaje por el desierto hasta el pie de la cruz? Si estás dispuesto a iniciar el proceso de discernimiento, entonces creo que tú encontraras que la resurrección te traerá nueva vida. Al renunciar a lo que quieres y seguir tu llamado a lo que Dios quiere para ti, serás transformado a la persona que Dios te llama a ser. Esta transformación no sucede durante la noche, se trata de un viaje. Los 40 días de la Cuaresma son un símbolo de nuestros propios viajes hacia la conversión y con una mayor cercanía a Dios. ¿Estás dispuesto a dar el siguiente paso?

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