Reflexiones de un Misionero recién ordenado

Posted: 1/7/2014

Padre de Glenmary Aaron WessmanCorinto, Tesalónica, Filipos... Maynardville y Rutledge, Tennessee?

Al igual que San Pablo, los misioneros nunca realmente saben donde sus travesías los llevara. San Pablo viajó a través del Mediterráneo a lugares como Corinto y Filipos. Mi viaje misionero me condujo a través de las hermosas montañas del este de Tennessee a los pueblos y misiones de Maynardville, Rutledge y a veces a Erwin.

El lugar donde se lleva a cabo su ministerio no es un factor insignificante, porque la gente y la cultura de cada zona tienen probablemente un efecto mayor en misionero de lo que él o ella hace en la zona. Como San Pablo, "cuando terminó de hablar, se arrodilló y oró con todos ellos. Y comenzaron a llorar desconsoladamente, y abrazando a Pablo, lo besaban, afligidos especialmente por la palabra que había dicho de que ya no volverían a ver su rostro. Y lo acompañaron hasta el barco" (Hechos 20:36-38). La gente de una misión realmente puede tocar el corazón del misionero.

Esto sin duda ha sido el caso para mí en mi primer año de ministerio misionero como sacerdote de Glenmary. He tenido la suerte de tener tantas experiencias maravillosas y para aprender mucho de las personas.

Durante el primer año, he trabajado con 4 adolescentes que querían convertirse al catolicismo. Ellos eran no creyentes o sin bautizar, y tenían poca experiencia con la Cristiandad, y mas con el Catolicismo. Sin embargo, su entusiasmo, fervor y perseverancia para convertirse en católico fueron increíbles. Incluso cuando las cosas eran difíciles no apartaban los ojos en la meta. Y a medida que las aguas del bautizo tocaron sus frentes en la Vigilia Pascual, sus almas cambiaron para siempre; y lo mismo se puede decir de mi corazón.

Recuerdo una mujer un poco mayor que en realidad nunca había participado en la Misa mas allá de ser un miembro de la congregación. Ella acepto convertirse en un lector para su misión. Después de recibir su asignación para el siguiente domingo, se fue a casa para ejercitar sus músculos del hombro por lo que sería capaz de llevar el libro del Evangelio durante la procesión. Su lectura fue brillante. Su coraje para salir y conducir era aun más increíble. Ella ha ayudado a cambiar la comunidad misionera. También ha cambiado mi corazón.

A menudo reflexiono en las noches semanales de formación en la fe, cuando la energía en nuestra misión era palpable. En una misión, por ejemplo, que a veces hemos tenido ocho clases diferentes en nuestra pequeña iglesia. Si bien hemos tenido poco espacio, no ha sido poco en gracia. Presenciar el entusiasmo de los grupos de estudiantes ansiosos, maestros comprometidos y padres fieles ha llenado mi corazón con fe.

Y recuerdo de ir a un retiro local para orar con mis hermanos no católicos y hermanas en Cristo. La música tenía el acento del este de Tennessee, el predicador trajo el mensaje fuertemente, la gente gritaba y alababa a Dios. A pesar que esta experiencia de fe era diferente del que se encuentra en la mayoría de las Iglesias católicas, no era menos auténtica. La hospitalidad que el pueblo me extendió, yo como extraño, permanecerá en mi corazón para siempre.

La vida misionera no será a lo mejor para todos. Pero para aquellos que son llamados, y para aquellos que responden al llamado, es el don más grande que Dios jamás podría dar. Un misionero de Glenmary nunca sabe a ciencia cierta donde hará su ministerio. Pero una cosa es cierta; si permite su corazón permanezca abierto a la gente y a la cultura de la zona, encontraras un día que al irte al igual como San Pablo con sus ojos llenos de lágrimas de agradecimiento por la forma en que su corazón cambio para bien. ¡Gracias por el primer año de sacerdocio, Tennessee!

Padre Aaron Wessman es vicario Blessed Teresa de Calcutta y Blessed John Paul II Missions en Maynardville y Rutledge, Tennessee.

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