Discernir tu llamado

Brother David Henley Glenmary Home Missioners Vocation DirectorComo promotor vocacional de Glenmary Home Missioners, estoy impresionado por la cantidad de hombres de bien que se comunican a nuestras oficinas en busca de maneras para servir en el campo misionero. Recibimos correos electrónicos, llamadas telefónicas, tweets, mensajes por Facebook, cartas, entre otras cosas. A través de nuestra comunicación me doy cuenta de que algunos de los hombres que se comunican a nuestra oficina están demasiado viejos y otros son demasiado jóvenes. Algunos viven muy lejos, y otros aún no están listos.

Como dice la Escritura: "Muchos son llamados, pero pocos los escogidos" (Mateo 22:14) ¿Has sido invitado? ¿Eres tu uno de los escogidos? ¿Tienes el deseo de servir? ¿Confías en Dios lo suficiente para dar el siguiente paso?

¿Cómo saber si tú has sido invitado y eres uno de los elegidos? ¿Cómo decidir entre las diferentes comunidades religiosas? ¿Deberías de registrarte o esperar un año más? Durante el período del discernimiento, puedes llegar a tener tantas preguntas que en ocasiones te puedes sentir abrumado e incapaz de tomar decisiones. Durante este periodo, los discernidores deben ser hombres de oración. Tendrás que orar constantemente y pedir a otros que pidan por ti. Es entonces cuando tendrás que escuchar las respuestas en tus oraciones y en los lugares más inesperados.

Todos estamos invitados a seguir a Cristo, ya que Dios nos ha elegido una vocación en la que vamos a ser felices. Nosotros encontramos ese llamado y esa felicidad siguiendo nuestro deseo de amar a Dios y al compartir el mismo amor con los demás. A través de nuestra relación con Dios, nos conocemos mejor a nosotros mismos y nos damos cuenta de que estamos siendo llamados.

Unirse a una comunidad religiosa es un proceso de discernimiento, lo que significa que el discernidor "juzga bien" su decisión. La forma más importante de hacer esto es a través de la oración, pidiéndole a Dios directamente, "¿Es aquí donde me estas llamando?" Esto también significa buscar oportunidades para hablar con otros acerca de tu vocación. Leer las historias de los santos y religiosos te permite ver las similitudes durante sus travesías y luchas. Involucrarse en algún ministerio parroquial o en otros proyectos de servicio en su propia comunidad te permite probar tus habilidades. Reflexionando sobre tu vida, tus pasiones y deseos pueden darte una gran compresión de a dónde estás llamado a servir.

El siguiente paso es visitar la comunidad religiosa que te interesa y unirte de esta manera veras si encajas con el grupo y su ministerio.

Visitar Glenmary te permitirá ver que somos una comunidad de hombres diversos con una gama de orígenes y talentos, pero con el mismo llamado- de entregarnos a las misiones de los Estados Unidos de América. Como sacerdotes y hermanos de Glenmary, vivimos nuestra vocación de servir a las necesidades materiales y espirituales a las personas que viven en áreas pobres rurales de los Estados Unidos, en lugares donde no se ha establecido la Iglesia Católica. Cada uno de nosotros ha tenido temores y preocupaciones similares cuando conocimos Glenmary. Todos nos preguntamos: "¿Es esto para mí? ¿Es esto realmente a donde Dios me está llamando? ¿Por qué yo? ¿Por qué no a alguien mejor que yo?

Pero a medida que nosotros discernimos nuestro llamado, confiamos en la forma en que el Espíritu nos estaba dirigiendo, y con el tiempo cada uno de nosotros tomamos el paso de visitar Glenmary y hablar con el Promotor Vocacional. Mientras que tú estás discerniendo, a lo mejor no sabes con certeza que tú estas siendo llamado para ser un misionero, o como tú puedes ser de utilidad en las áreas de misión.

No dejes que la cita de la escritura "muchos son llamados, pero pocos los escogidos" sean un elemento de disuasión. El siguiente paso necesario en tu discernimiento es "venir y ver". Me gusta decirle a la gente que la mejor manera de conocer Glenmary y discernir tu llamado es de venir a conocernos en persona, venir y ver las donde se encuentran las misiones. Ven a ver las necesidades personalmente. Confía en el llamado y permite que el Espíritu te muestre como responder a tu invitación.

"El hombre no haría nada si esperara hasta que lo pudiera hacer tan bien, que nadie le encontrara defectos"
John Henry Newman