Católico por un día

Posted: 1/27/2015

Padre Victor SubbComo misioneros de Glenmary, siempre buscamos maneras de invitar a la gente a participar en la Iglesia. A veces es la gente de las bancas que hacen la invitación. En cualquier caso, es el Espíritu Santo que obra a través de nosotros y que hace el movimiento.

Juan, un hombre de 94 años que vive en Lafayette, Tenn., un área de mision donde sirvo como pároco - él empezó a venir a la misión de la Sagrada Familia hace varios años con su hija Diana. En ese tiempo, Diana era católica pero Juan no lo era. Al principio él esperaba en el coche mientras su hija asistía a Misa. Pero después de varios meses de que los miembros de la misión lo animaran, Juan empezó a asistir a Misa.

Los feligreses le dieron la bienvenida, lo encontraron a ser un hombre agradable, y se alegraron de verlo adorando con ellos en vez de esperar en el estacionamiento. Juan no tenía una gran cantidad de recursos, pero traía pastillas para la tos para compartir con otras personas después de Misa, y todos esperaban con ansias para recibir sus golosinas. Esas pastillas para la tos era una pequeña manera de retribuir y compartir lo que tenía. Y él disfrutaba el compañerismo en la pequeña comunidad misionera.

Varios años pasaron durante cual Juan fue fielmente presente en la Misa cada semana con su hija. Nosotros invitábamos regularmente a Juan a unirse al programa RICA y entrar a la Iglesia Católica. Él decía: "Algún día, pero no ahorita."

Un domingo me di cuenta que Juan no estaba en Misa. Le pregunté a Diana por qué no y me dijo que Juan se había estado cayendo y estaba en un hogar para ancianos porque necesitaba terapia física. Lo visité varias veces durante los próximos meses. Él era jovial, siempre preguntando cómo todo el mundo en la parroquia estaba. Siempre me ofrecía una pastilla para la tos. Pero, Juan parecía estar cada vez más débil. Hace varias semanas, Diana me llamó y me dijo que su padre tuvo un ataque al corazón y que fue trasladado a un hospital de Nashville. Visité a Juan y pude ver que estaba muy débil. Nosotros orábamos y hablamos.

Antes de irme, el Espíritu Santo me llevó a preguntar de nuevo: "Juan, me encantaría darte los sacramentos. ¿Quisieras ser Católico?" Los ojos de Juan se iluminaron y él respondió, "Sí Padre, cuando salga de aquí." Yo estaba muy contento de que me dijo que sí, pero todavía me quedo la preocupación de que Juan a lo mejor nunca saldría. Dos días más tarde Diana llamó y me dijo: "Papá ha tomado un giro peor. Creo que está muriendo." Quería dejarlo todo e ir a ver a Juan, pero yo estaba visitando a los otros enfermos a dos horas de distancia.

Llamé al hospital para hablar con el sacerdote que daba ministerio allí. Después de varios minutos, me contacte con él y le pregunte que si podía visitar a Juan. Le expliqué su deseo de ser católico. El sacerdote fue enseguida a visitar a Juan, quien hizo una profesión de fe y recibió la primera comunión y los últimos sacramentos.

Al día siguiente me fui a casa muy temprano para visitar a Juan. Cuando entre a la habitación, Diana y su esposo fueron con su padre. La respiración de Juan era muy forzosa. Comenzamos a orar, y durante la oración Juan tomó su último aliento y murió. Fue una despedida tranquila con su familia a su alrededor.

Tuve el honor de presenciar el viaje de Juan a la vida eterna. Yo creo que Juan está repartiendo pastillas para la tos en el cielo. Después de mi hermosa experiencia con él, pensé que era el Espíritu que me animó a preguntarle a Juan de nuevo que si quería ser católico.

Después de su muerte, Diana me dijo que su padre había querido ser católico, pero que estaba preocupado de que su salud no le permitiría caminar por el pasillo de la iglesia para recibir la comunión. Yo sabía que Juan era un buen cristiano, pero como misionero tenía el enorme deseo de ofrecerle los sacramentos, ya que nuestra Iglesia es tan rica de esa manera. Que descanses en paz, mi amigo, sabiendo que tu viaje conmigo me ha recordado lo bendecido que soy de ser misionero.

Padre Victor sirve como pastor de las parroquias de misión en Lafayette (Condado de Macon) y Celina (Condado de Clay), Tenn.